
Twitter ha sorprendido a toda su comunidad de usuarios con una actualización de su API que ha generado gran contradicción y desconcierto, endureciendo los accesos de aplicaciones de terceros muy populares, como por ejemplo Tweetdeck o Tweetbot, que han contribuido enormemente a su crecimiento y que han servido como herramienta vital para usuarios avanzados de la red social.
Este cambio supone un giro completo en la filosofía que Twitter ha extendido desde que nació hace ya seis años, y para muchos usuarios fieles (entre los que nos incluimos) supone un retroceso en el modo de utilizar este servicio, y la red ya se ha inundado de posts que ponen el grito en el cielo, y creemos que con razón, contra las nuevas limitaciones.
Por qué no nos gusta el giro de Twitter?
1. Porque a través de aplicaciones de terceros podemos gestionar varias cuentas a nivel personal y profesional
2. Existen aplicaciones de terceros que han desarrollado funciones avanzadas que no están disponibles en Twitter, como ver quién nos ha dejado de seguir, quiénes son nuestros followers más activos y cuál es la mejor franja horaria para publicar.
3. Porque estas aplicaciones de terceros ofrecen un servicio de métricas que aporta información muy valiosa a la hora de gestionar nuestra actividad en Twitter
En definitiva, y mucho más importante, porque las restricciones de la nueva API de Twitter frenen la innovación y el desarrollo de nuevas funciones que contribuyen a mejorar el acceso a la información de esta red social y la interpretación que podemos hacer de ella.
Cambios forzados por la capacidad de Twitter
Sin embargo, este endurecimiento para las aplicaciones de terceros no nos ha sorprendido del todo, ya que Twitter también es famoso por sus continuas caídas y sus tradicionales mensajes de ‘over capacity’. No era de extrañar que tarde o temprano aplicasen medidas para aliviar la presión sobre sus servidores. Twitter se ha preocupado durante los últimos años en introducir mejoras gráficas en su interface y desarrollar su sistema de contenido de pago, pero los usuarios seguimos experimentando los errores de siempre en cuanto a velocidad y estabilidad del servicio.
Por otro lado, desde un punto de vista puramente empresarial puede parecer totalmente lógico que una empresa quiera proteger su producto y evitar que otras compañías saquen partido de sus servicios, pero este principio va totalmente en contra de la cultura Open Source y de la filosofía abierta que Twitter siempre ha mostrado, hasta hoy.