Resistencia al cambio

Publicado por el 5 de Febrero de 2017

En este artículo hablaré sobre la resistencia al cambio y los peligros que ello conlleva para una empresa. Estos peligros se han acentuado en los últimos años con la globalización, el desarrollo de internet y de las nuevas formas de organización empresarial, como el trabajo coworking, las tiendas online y un largo etcétera. Pero, ¿es la resistencia al cambio algo nuevo? Por desgracia viene de muy atrás:

Hace un tiempo tuve la suerte de ver la película “The artist”, la cual me dió la idea para escribir este post. En la misma, George Valentin, el protagonista, vivía el fin de la era del cine mudo y el paso al cine hablado.

Resistencia al cambio

Valentin había sido toda una estrella en este género. Desarrollaba obras de gran calidad y era aclamado por crítica y público, pero la revolución tecnológica lo borró del mapa ya que el cine mudo había sido sustituido por esta nueva forma de hacer cine, mientras que él quería seguir produciendo sus películas como había hecho hasta entonces.

Como podéis comprobar, dentro de los muchos matices y significados que tiene la película, me llamó la atención la visión de la resistencia al cambio.

Cuando estuve trabajando como consultor de innovación, me encuentraba diariamente con este tipo de comentarios: “Eso es muy difícil de hacer”, “la idea es buena, pero no creo que nadie te hará caso”, “Ahora vas a venir tú y cambiar lo que hemos estado haciendo durante esos años”….podría rellenar el post con frases de este tipo.

En los últimos años hemos asistido a una crisis económica sin precedentes. La primera medida que tomaron muchos directivos es la de reducir costes a base, sobre todo, de despedir personal y de recortar la inversión en innovación, si es que la realizaban.

Evidentemente, el recurso más sencillo y directo es la reducción de plantilla, pero ¿por qué no nos planteamos hacer un análisis desde otro punto de vista?

  1. ¿podemos organizar nuestros recursos de otra forma de manera que seamos más eficientes?
  2. ¿cómo podemos desarrollar cambios que aporten valor y cubran de una mejor forma las necesidades de nuestros clientes?
  3. ¿cuánto tardaríamos en realizar esos cambios en nuestra empresa? ¿qué inconvenientes tendríamos a la hora de implementar acciones dentro de nuestra organización?

Desde mi punto de vista, deberíamos empezar a responder estas tres preguntas por el final.

Lo primero que debería plantearse una empresa es si existe la suficiente motivación para desarrollar nuevas iniciativas por parte tanto de los empleados como de los dirigentes. A la hora de implementar innovaciones el principal problema es concienciar a los trabajadores para que interioricen los cambios y los adapten a su rutina lo antes posible.

Incentivar este cambio es sobre todo tarea de los dirigentes. Un buen líder es el que sabe dirigir a los empleados hacia los objetivos marcados estratégicamente de forma que estos cambios se realicen de la forma más rápida posible y con los menores inconvenientes.

¿Qué aspectos hay que tener en cuenta a la hora de realizar cambios en la empresa?

Los seres humanos somos criaturas de hábitos. Esto se convierte en una fuente de resistencia. Las personas nos acostumbramos rápido a una dinámica y salir de ésta es siempre complicado.

Por otro lado, uno de los mayores temores para un empleado es la incertidumbre. Inconscientemente, un empleado tiende a resistirse al cambio, porque el cambio supone modificar su dinámica de trabajo y por tanto el temor de no poder abarcar sus labores diarias.

Personalmente, creo que la mayoría de personas creen que su método para hacer las cosas es el más eficiente o, incluso, nunca se han planteado esta cuestión.

Por último me gustaría destacar el factor cultural de la resistencia al cambio. En los países latinos la resistencia al cambio es mayor que en países con cultura anglosajona. Influyen factores como la religión, la educación, regímenes políticos e incluso aspectos como la propiedad de la vivienda.

Un ejemplo de la importancia del factor cultural en la gestión del cambio puede ser la Revolución Industrial, en la que el protestantismo tuvo un importante papel.

¿Cómo conseguimos vencer la resistencia al cambio? ¿Cómo incentivar el cambio?

Desde mi experiencia, el primer factor para vencer la resistencia al cambio que debe tenerse en cuenta es la comunicación.

El mundo es cada vez más complejo y este aspecto afecta de manera directa a la hora de organizar el trabajo.

Los equipos de trabajo tienden a ser, cada vez con mayor fuerza, multidisciplinares ya que se necesita de conocimientos diversos para poder desarrollar un proyecto.

Partiendo de esta base, el líder del equipo no tiene que ser el que más conocimientos tenga, sino el que más aptitudes posea para poder  gestionar el equipo de la manera más eficiente. Saber comunicar, pero sobre todo saber escuchar y ser asertivo.

Estas aptitudes fomentarán el espíritu de equipo, la creatividad y la comunicación. Permitirá sentirse importantes e integrados a los miembros del equipo y saber que sus aportaciones son escuchadas y apoyadas por la gerencia. Y sobre todo, permitirá ayudarles a ver la lógica del cambio.

El resultado es un equipo motivado, ceativo y dinámico con ganas de aportar cosas nuevas, por tanto un equipo que de manera implícita aboga por una “cultura del cambio”.

En el tintero quedan aún las dos primeras preguntas, pero para no aburriros las desarrollaré en posteriores post. Aquí os dejo una pista para que os vayáis haciendo una idea ;-)

Economista licenciado por la Universidad de La Laguna. Actualmente trabajo en Berlín como freelancer especialista en Marketing Online. En mi tiempo libre me dedico a escribir sobre cosas útiles y escalar cuando hace buen tiempo. :-)